Noviembre, de
calles tan mojadas como mi almohada anoche. De frío anclado en los
huesos y recuerdos que rozan heridas abiertas. Noviembre de caricias que
no se sienten, de besos que no se dan y sentimientos que no vuelven. El
dolor nos consume y nos mata, y engancha como un cigarro. El tabaco y
el amor siempre se han parecido demasiado, es fácil decir que nunca
volverás a querer a nadie más cuando ya estás enamorado, al igual que es
fácil para un fumador decir que nunca más volverá a fumar justo después
de apagar un cigarro. Ninguno lo cumple. Y entonces viene, el dolor de
un cáncer de pulmón o el dolor de un amor que se apaga, la lección
definitiva, el dolor que nos consume y al consumirnos nos hace cambiar.
La
vida nos lleva por corrientes de agua desconocidas, y da igual lo que
nades a contracorriente o la dirección que quieras tomar, acabarás en la
misma orilla. La única salida aparente es ahogarse.
La única manera de tomar tus propias decisiones es acabar contigo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario